
En Oaxaca, la palabra Guelaguetza guarda la memoria de un acto profundo: compartir lo que somos, ofrecer lo que nace de nuestras manos y reunirnos para celebrar la vida a través del encuentro. Esta exposición nace bajo ese espíritu ancestral de comunidad, donde diez voces visuales se entrelazan para ofrecer una mirada plural sobre el territorio, la memoria, la naturaleza y los mundos interiores que habitan en cada creador.
En el Salón de los Cristales, en el barrio de San José, San Agustín Etla, la pintura, la gráfica, la escultura y las técnicas mixtas se convierten en caminos de diálogo. Cada obra es una ofrenda hecha de color, materia y pensamiento; una forma de compartir aquello que permanece invisible hasta encontrar un lenguaje artístico.
Participan artistas que desde distintas búsquedas construyen un paisaje común:
Ricardo Santiago nos invita a reencontrarnos con la memoria, la infancia y la naturaleza a través de una pintura cargada de emoción, color y sensibilidad. Su obra recupera la fuerza del juego y la mirada íntima como espacios de creación.
José Luis Feliciano, desde la cosmovisión Ñuu Savi, lleva a la pintura la presencia de la montaña, los árboles, los territorios de la lluvia y la relación espiritual con la tierra, creando imágenes donde la naturaleza se convierte en memoria viva.
Ana Santos explora el territorio, el paisaje y la memoria como espacios de transformación, construyendo una obra donde la experiencia humana encuentra resonancia poética en el lugar que habitamos.
Bismarck Antonio Calderón desarrolla una práctica pictórica donde explora la identidad, la memoria, la conciencia y la transformación interior. Dialoga con los imaginarios colectivos y convierte la pintura en un espacio de reflexión sobre la experiencia humana.
Itzmalli Coca desarrolla una investigación desde el color y la materia, donde naturaleza, territorio, identidad y memoria dialogan para revelar los vínculos que nos unen como comunidad.
Rocío Olguín encuentra en la pintura y la gráfica un espacio para explorar memoria, naturaleza y territorio, uniendo experimentación y sensibilidad en una obra que celebra los vínculos entre arte y vida.
Amador Maya transforma materiales y fragmentos del mundo contemporáneo en ensambles cargados de memoria y espíritu ancestral, creando piezas que dialogan con los símbolos y raíces culturales de Oaxaca.
Rocío Figueroa Barraza aborda la figura humana, especialmente la femenina, como un territorio de identidad, origen y transformación, vinculando su práctica con la memoria y las raíces culturales.
Tamara Toledo explora la memoria, las emociones y el paisaje interior a través de la pintura y el dibujo, construyendo imágenes donde la experiencia personal se convierte en símbolo compartido.
Yocoyo Ome firma artística de Virginia Ortega Sosa y Tonatiuh Vargas González, desarrolla un universo donde geometría, naturaleza y símbolos universales se encuentran. Su obra abre espacios de contemplación donde flores, formas y estructuras visuales hablan de transformación, energía y conciencia.
“Guelaguetza: Voces Visuales en Comunidad” es un encuentro entre miradas, generaciones y lenguajes. Es una celebración del arte como acto comunitario, como espacio para compartir, aprender y reconocer que cada creación guarda una parte del territorio que la vio nacer.
Estas obras son semillas visuales: colores, formas y memorias que se reúnen para recordarnos que el arte, al igual que la tradición oaxaqueña de la Guelaguetza, encuentra su mayor sentido cuando se entrega y se comparte.



